
Y emergieron las sirenas
de la espuma...
ofreciendo nacaradas esculturas.
Caprichoso
te enredaste en sus cabellos
maniobrando con hombría sus finuras.
Entre todas
escogiste a una sola,
la tomaste con poder de marinero,
la elevaste
por encima de las olas
y en su pubis derramaste caracolas.
¡Hombre sabio,
Poseidón sobre los mares!
¡Cómo quise ser tu pálida sirena!
Pero en cambio,
soy la sombra de una pena...
y en los muelles de tu puerto...
quien te espera.
(A Carlos Villegas)
de Cynthia Lorena Kilian
♥
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