jueves, 22 de agosto de 2013
Ada o el Ardor (Vladimir Nabokov)
jueves, 15 de abril de 2010
El Amante - Marguerite Duras
Debió ser en el transcurso de ese viaje cuando la imagen se destacó y alcanzó el punto más álgido. Puedo haber existido, pudo haberse hecho fotografía, como otra, en otra parte, en otras circunstancias. Pero no existe. El objeto era demasiado insignificante para provocarla. ¿Quién hubiera podido pensar en eso? Sólo hubiera podido hacerse si se hubiera podido presentir la importancia de ese suceso en mi vida, esa travesía del río. Pues, mientras tenía lugar, aún ignoraba incluso su existencia. Sólo Dios la conocía. Por eso, esa imagen, y no podría ser de otro modo, no existe. Ha sido omitida. Ha sido olvidada. No ha destacado, no ha alcanzado su punto álgido. A esa falta de haber sido tomada debe su virtud, la de representar un absoluto, de ser precisamente artífice.
viernes, 4 de diciembre de 2009
La Náusea - Jean Paul Sartre

Bueno, hace un rato estaba yo en el Jardín público. La raíz del castaño se hundía en la tierra, justo debajo de mi banco. Yo ya no recordaba que era una raíz. Las palabras se habían desvanecido, y con ellas la significación de las cosas, sus modos de empleo, las débiles marcas que los hombres han trazado en su superficie. Estaba sentado, un poco encorvado, baja la cabeza, solo frente a aquella masa negra y nudosa, enteramente bruta y que me daba miedo. Y entonces tuve esa iluminación.
Me cortó el aliento. Jamás había presentido, antes de estos últimos días, lo que quería decir “existir”. Era como los demás, como los que se pasean a la orilla del mar con sus trajes de primavera. Decía como ellos: “el mar es verde”, “aquel punto blanco, allá arriba, es una gaviota”, pero no sentía que aquello existía, que la gaviota era una “gaviota-existente”; de ordinario la existencia se oculta. Está ahí, alrededor de nosotros, en nosotros, ella es nosotros, no es posible decir dos palabras sin hablar de ella y, finalmente, queda intocada. Hay que convencerse de que, cuando creía pensar en ella, no pensaba en nada, tenía la cabeza vacía o más exactamente una palabra en la cabeza, la palabra “ser” O pensaba... ¿cómo decirlo? Pensaba la pertenencia, me decía que el mar pertenecía a la clase de los objetos verdes o que el verde formaba parte de las cualidades del mar. Aun mirando las cosas, estaba a cien leguas de pensar que existían: se me presentaban como un decorado. Las tomaba en mis manos, me servían como instrumentos, preveía sus resistencias. Pero todo esto pasaba en la superficie. Si me hubieran preguntado qué era la existencia, habría respondido de buena fe que no era nada, exactamente una forma vacía que se agrega a las cosas desde afuera, sin modificar su naturaleza. Y de golpe estaba allí, clara como el día: la existencia se descubrió de improviso. Había perdido su apariencia inofensiva de categoría abstracta; era la materia misma de las cosas, aquella raíz estaba amasada en existencia. O más bien la raíz, las verjas del jardín, el césped ralo, todo se había desvanecido; la diversidad de las cosas, su individualidad sólo eran una apariencia, un barniz. Ese barniz se había fundido, quedaban masas monstruosas y blandas, en desorden, desnudas, con una desnudez espantosa y obscena.
Jean Paul Sartre - La Náusea.
viernes, 20 de noviembre de 2009
LA PRUEBA DE LA RULETA

El ingeniero Georges Itzigsohn jugaba a la ruleta según un plan minuciosamente calculado, a base de fluctuaciones, estadísticas y cálculo de probabilidades. Su encantadora mujer, a pesar de su formación científica en la facultad de medicina, jugaba apostando a los cumpleaños de sus hijos. Ambos perdían naturalmente, porque de otra manera no existiría el negocio de la ruleta. Pero mientas el ingeniero perdía científicamente, su mujer perdía absurdamente.
Ernesto Sabato - Heterodoxia.
martes, 17 de noviembre de 2009
E-book

E-BOOK
Fue la vedette en la última Feria del Libro en Frankfurt y su desembarco promete revolucionar de tal forma el mercado editorial, que ya se habla de un antes del e-book y después del e-book. Cómo funciona y las cifras del fenómeno.
"Eso no es un libro", bramó Ray Bradbury, uno de los grandes escritores de ciencia ficción del siglo XX, cuando le preguntaron, recientemente, su opinión sobre el e-book. Pero si bien el autor norteamericano, al igual que la mayoría de los lectores, escritores y editores, aún prefieren el papel a la pantalla, el libro electrónico ya es una realidad en el mercado tecnológico y se prepara para conquistar al mundo de la literatura con sus asombrosas posibilidades.
Como alguna vez el nacimiento de la televisión modificó para siempre la industria del cine, o como el walkman y el MP3 revolucionaron la forma de escuchar música, hoy el e-book amenaza con transformar el concepto del libro tal como lo conocemos. Claro que, al igual que cualquier gran cambio tecnológico que se precie de tal, la llegada del e-book lleva implícitos polémicas e interrogantes que ya se comienzan a dilucidar.
Antes que nada: ¿Qué es el e-book? Se trata de un dispositivo electrónico con capacidad para almacenar y reproducir miles de archivos de texto, que por su tamaño, peso y formato intenta emular la versatilidad de un libro tradicional. Cuenta con una pantalla de tinta electrónica que permite leer sin cansar la vista y pasar de una página a la otra con sólo un clic. Además, los nuevos modelos cuentan con una conexión inalámbrica 3G, similar a la de los teléfonos celulares inteligentes, lo que abre la posibilidad de bajar y leer libros, diarios, revistas y todo tipo de publicaciones, pagando –como quien se baja un ringtone o una canción- unos pocos dólares.
“El e-book es ecológico, cómodo para viajar y permitirá la difusión y la recuperación de millones de textos”, sostienen los partidarios del libro digital. En la vereda opuesta, sus detractores defienden la calidez del papel y la diversidad de ediciones y alertan sobre los riesgos de la piratería online y de la extinción de las librerías tradicionales. Para el lector, el cambio de hábito que propone el e-book es radical. Imaginemos unas vacaciones en las que sólo haya que hacer un clic para pasar de una biografía a un clásico, o de un periódico a una revista de chimentos.
La revolución digital
La librería online más grande del mundo, Amazon, picó en punta en el fértil negocio del libro electrónico. A tal punto, que su modelo Kindle es considerado como el IPhone de los e-books. Algunas cifras permiten darse una idea de sus características: tiene capacidad para almacenar 1500 títulos, pesa 280 g, y su grosor de 0,9 cm es menor al de muchos teléfonos móviles. La batería dura hasta dos semanas sin necesidad de recarga y su pantalla de tinta electrónica es de apenas 6 pulgadas. “Nuestro objetivo ha sido diseñar un producto que desaparezca en las manos del consumidor”, dijo Jeff Bezos, el presidente y fundador de Amazon, sobre su nueva criatura, que hoy es la principal fuente de ingresos de la compañía.
En octubre, Amazon dobló la apuesta y anunció una expansión por la cual el Kindle cruzará la frontera norteamericana y se venderá por USD 279 en más de cien países. Si bien aún no está confirmado, la Argentina cuenta con una adecuada red inalámbrica y sería uno de los países elegidos en los que se podrán descargar más de trescientos sesenta mil títulos, por ahora todos en inglés. Cada libro tiene un valor de USD 9,99, que incluye el gasto de conexión, por lo que a fin de mes no hay que pagar facturas adicionales por banda ancha. “Nuestra visión es que cada libro que se haya impreso, se esté imprimiendo o esté descatalogado, en cualquier idioma, esté disponible en sesenta segundos”, sostuvo el presidente de Amazon.
Durante la última Feria del Libro en Frankfurt, la meca de la industria editorial, el e-book fue uno de los grandes protagonistas. Allí, las compañías tecnológicas se codearon con las más prestigiosas casas editoriales y con las grandes plumas de la actualidad. Tanto Google como la cadena estadounidense de librerías Barnes & Noble manifestaron su interés en poner, en breve, un pie en el mercado. Igualmente, todos esperan e intentan adivinar qué conejo sacará de la galera el mago de Apple, Steve Jobs, ya que su empresa trabaja en secreto para dar batalla al Kindle.
Cuestión de tiempo
Sin embargo, pese a las expectativas que hay en la industria y a que la tecnología está disponible hace varios años, el libro digital aún no se popularizó. Según la consultora Forrester Research, se estima que a fines del 2009 se habrán vendido cerca de tres millones de lectores electrónicos en los Estados Unidos, una cifra modesta si se considera que durante su lanzamiento, Apple vendió un millón de IPhones en sólo tres días. Otro dato: la facturación anual del libro en papel en los Estados Unidos es de USD 35.000 millones y la del libro electrónico no supera, aún, los USD 1000 millones por año. “Es una cuestión de tiempo. Nadie discute si va a llegar, sino cuándo será el momento”, explica Pablo Avalluto, director editorial de Random House Mondadori, una de las casas editoras más importantes de la Argentina. Y pronostica una pronta masificación del dispositivo: “Pienso que será en dos o tres años, siempre y cuando sigan bajando los precios de los aparatos”.
Que los lectores puedan tener en la palma de la mano, instantáneamente, y a un precio accesible, cualquiera de las obras de la literatura mundial es una tarea gigantesca. Se trata, ni más ni menos, que de dar vida a la gran librería universal. Las editoriales se apuran para digitalizar sus títulos y negociar los contratos de derechos de autor con los escritores. “La gran discusión pasa por la forma en que se comercializarán los títulos para e-book. En el mercado tradicional se repartían los porcentajes entre el librero, el distribuidor, el autor y el editor. Pero los contratos no preveían semejante desarrollo tecnológico ni tenían en cuenta un mercado universal”, explica Avelluto, quien estuvo presente en la Feria de Frankfurt y fue testigo del furor por el e-book.
En tanto, en los Estados Unidos, las bibliotecas públicas ya ofrecen libros digitalizados a su comunidad. Según datos publicados por el diario The New York Times, son alrededor de cinco mil cuatrocientas las bibliotecas en las cuales la gente puede pedir un libro desde la comodidad de su casa y recibirlo en formato electrónico en su computadora portátil o en el dispositivo Reader, de Sony, que es compatible con los archivos de las bibliotecas. Y si bien el catálogo digital es ínfimo comparado con el de papel, la expansión de las versiones electrónicas es un indicio de que en un futuro se leerá cada vez menos en tinta original y más en tinta electrónica.
¿El fin del papel?
Los más optimistas predicen que, al igual que sucedió con la música o con el cine cuando se digitalizaron y se subieron a la ola de Internet, estamos ante una gran oportunidad para que la gente lea más. Mucho más. Incluso, ya comienzan a pensarse formatos que aprovechen los recursos tecnológicos del e-book para sumarlos a los elementos tradicionales del libro (vale decir, la imagen y la palabra escrita). Entre el sinfín de posibilidades se podría escribir una novela y agregarle música a un cierto pasaje; videos en lugar de ilustraciones estáticas; links que refieran a sitios de Internet y hasta convertir al lector en protagonista.
“No es un modelo sustentable para autores y editores”, se quejan por lo bajo los detractores, quien temen que la piratería informática, tal como sucedió en la industria discográfica, destruya el negocio editorial y que éste deba reinventarse (como lo hizo el de la música, mediante conciertos multitudinarios y las giras permanentes). “El mercado no se va a achicar. Pero sí va a surgir un público nuevo”, sostiene Avelluto.
La postura predominante en el mundo editorial es más conciliadora. La convivencia armónica entre ambos formatos parece ser el escenario más probable en el corto plazo.
Por: Manuel J. Torino – Revista “Nueva”, domingo 15 de noviembre de 2009.
domingo, 25 de octubre de 2009
La problematización de la realidad

De hecho, el valor de la filosofía debe ser buscado en una larga medida en su real incertidumbre. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para éste hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar hallamos, por el contrario, que aún los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestro pensamiento y nos libran de la tiranía de la costumbre. Así, el dismunuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son aumento en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda libradora guarda vivaz nuestro sentido de la admiración presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar.
Russell, Bertrand - Los problemas de la filosofía - Barcelona, Labor, 1970 pp. 131-132
martes, 29 de septiembre de 2009
Humillados y ofendidos - Fédor Dostoievski

Era Natascha recelosa, pero limpia de corazón y recta. Sus recelos procedían de una fuente pura. Era orgullosa, noblemente orgullosa, y no podía sufrir que lo que ella juzgaba superior a todo fuera objeto de burla ante sus propios ojos. Al desprecio de un hombre ruin habría respondido con el mismo desprecio; pero, no obstante, le dolía en el corazón que se burlase de aquello que consideraba sacrosanto, fuese quien fuese el burlón. No era ésto debido a falta de firmeza. Se debía en parte a su harto escaso conocimiento del mundo, a su falta de trato con las gentes, a haberse pasado la vida metida en un rincón. Toda la vida se la había pasado sin apenas salir de su casa. Y, finalmente, esa cualidad de los seres ingenuos, que quizá le hubiese transmitido su padre, de ponderar a una persona, considerarla mejor de lo que es en el fondo y exagerar exaltadamente su parte buena, se había desarrollado en ella hasta un grado violento. A esas criaturas se les hace después muy duro reponerse de su deslumbramiento, y todavía más duro cuando sienten que eres tú quien tienes la culpa. ¿Por qué esperar de nadie más de lo que puede dar?. A tales individuos, a cada instante, les aguarda un desencanto. Lo mejor de todo sería que se estuviesen quietecitos en sus casas y no aportasen por el mundo; y yo he podido observar que, efectivamente, le tienen tal cariño a su rincón, que se vuelven ariscos en él. Por lo demás, Natascha había sufrido muchos sinsabores, muchas afrentas. Era ya una criatura enferma y no se le podía culpar, si es que mis palabras encerraban una inculpación.
Capítulo VI - Humillados y ofendidos - Fédor Dostoievski.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Párrafo de "La resistencia" - Ernesto Sábato

Tenemos que reaprender lo que es gozar. Estamos tan desorientados que creemos que gozar es ir de compras. Un lujo verdadero es un encuentro humano, un momento de silencio ante la creación, el gozo de una obra de arte o de un trabajo bien hecho. Gozos verdaderos son aquellos que embargan el alma de gratitud y nos predisponen al amor. La sabiduría que los muchos años me han traído me enseñaron a reconocer la mayor de las alegrías en la vida que nos inunda, aunque aquélla no es posible si la humanidad soporta sufrimientos atroces y pasa hambre.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Viajero de La Noche - Maju López

Viajero de la noche
Espía melancólico de senderos y rutinas
Observa a todos y no dice nada. En voz alta,
sabe muy bien que toda acción genera su consecuencia.
Interminable pacto y alianza con la ciudad
que tanto ama y odia; que es tan bella y tan mediocre, tan triste y monocromática,
La ciudad se tiñe de oro y plata, las sendas antes transitadas de polvo y arcilla, son ahora el pavimento que sostiene tus pasos.
Viajero incesante, mirás por encima de tus hombros y atravesás el alma de fantoche.
Vení, vamos que la noche invita, se llena de ruidos y de gente, de calamidades y de historias, de sin razones y amargura.
Pero tu soledad asumida no te engaña, sólo te dejas seducir por un instante.
Se llena y alumbra de ruidos y fantasmas, de gente conocida y extraña que se repite cada mañana y cada noche, mientras los miro por la ventana de mi habitación.
Vamos, quiero ver dónde tus pasos terminan.
No tengas miedo, la ciudad nos envuleve, casi con disimulo, en el vaivén de un mar de personas; que son tan parecidas, tan similares a vos, pero a la vez...
Tu filosofía de antihéroe mella casi peligrosamente con tus ojos, no dejes de ver las mentiras que nos creamos, con la esperanza que nos dejó Pandora, de que por la mañana las cosas sean a veces y no siempre diferentes.
PEOPLE ARE STRANGE
sábado, 29 de agosto de 2009
La mujer habitada - Gioconda Belli
viernes, 28 de agosto de 2009
Memorias del subsuelo - Fedor Dostoievsky

Cuando llegaban a los dieciséis años, los observaba con una curiosidad sombría: la mezquindad de sus pensamientos, la imbecilidad que denotaban sus ocupaciones, sus conversaciones, sus juegos, me paralizaban de asombro. No comprendían
ciertas cosas de gran importancia, no prestaban atención a las cosas más notables, y ello me impulsó a considerarme, en contra de mi voluntad, muy superior a ellos. No era en modo alguno la vanidad herida el motivo de mi actitud, y, ¡en nombre del cielo!, no me vengáis con esa objeción, tan repetida que ya me produce náuseas, de que yo soñaba despierto mientras ellos poseían ya el sentido de la realidad. ¡De ningún modo! No comprendían nada, no tenían el menor sentido de la realidad. Esto era precisamente lo que me
jueves, 27 de agosto de 2009
Capítulo 7 de Rayuela

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
