domingo, 25 de octubre de 2009

La problematización de la realidad


De hecho, el valor de la filosofía debe ser buscado en una larga medida en su real incertidumbre. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para éste hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar hallamos, por el contrario, que aún los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestro pensamiento y nos libran de la tiranía de la costumbre. Así, el dismunuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son aumento en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda libradora guarda vivaz nuestro sentido de la admiración presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar.


Russell, Bertrand - Los problemas de la filosofía - Barcelona, Labor, 1970 pp. 131-132

2 comentarios:

  1. Querido José Pablo:
    Soy pelotuda, tengo un blok compartido, y pongo las letras en negrita.

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  2. A me gusta Bertrand, tengo un texto donde discuten la existencia de Dios, te lo voy a pasar, mi amor.

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