"Ante el porche acababa de detenerse una victoria. Una señora,
que se parecía a la madre de Van, y una muchachita de cabellos oscuros, de unos
once o doce años descendían del coche, precedidas por un perrito que se les
había escapado ágilmente. Ada llevaba en sus brazos un manojo desordenado de
flores silvestres. Iba vestida de blanco, con una chaqueta negra, y llevaba un
lazo blanco en sus largos cabellos. Van no la volvió a ver nunca vestida de
aquel modo, y cada vez que, en evocación retrospectiva, hacía mención del
atuendo, ella replicaba tenazmente que debía haberlo soñado, puesto que en su
vida había vestido así, y que nunca se habría colocado una chaqueta oscura en
un día tan caluroso. Pero él permaneció siempre aferrado a aquella imagen
inicial."

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