Tengo que guardar un debido respeto al dolor popular. Es justo hacerlo.
Sin embargo, tengo dos, o tres conflictos con esto.
En primer lugar, el concepto de dolor popular. No puedo atribuirle a esto un dolor que tiene su raíz en el pueblo. Pero mas que eso, mi conflicto no es con atribuirle el termino "popular", si no con merecerle a esto la palabra de "dolor", del mismo que se siente cuando se va un líder, o una persona que potencialmente ayudo a quienes fueron a despedirlo. Quizá sea porque mi causa no es la misma que la de ellos, eso suele pasar, pero el dolor de esta gente no me llega porque poco tiene que ver con la sed de justicia y verdad, si no mas bien con la necesidad de saciar un odio sin cabeza, desorientado, inyectado en esta gente desde la televisión, "ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco" que tan bien adjetivo Zitarrosa. Me pregunto donde estaría esta gente, o donde esta, cuando nos arrebataron a otros tantos patriotas, tanto de los perros sarnosos que se metían en el barro para que los negros dejaran de ser de mierda, hasta la gente instruida y académica como Favaloro, o con una madre a la que le secuestraron a la hija por trata de blancas. El problema es que ninguno de estos casos enfureció como enfureció a la clase media como lo hizo la muerte del fiscal Nisman. Estoy tratando de pensar por que y se me ocurren varias cosas: para empezar, que la muerte del fiscal Nisman fue fogoneada por los medios como el hecho bisagra de la historia argentina e insistieron que era necesario reclamar justicia, caiga quien caiga, porque el danio institucional que esto había provocado era inconcebible y debía ser reparado con urgencia. El televidente raso, fogoneado también a diario contra "este pais generoso...", amnesico e ignorante, y lo peor de todo, sin conciencia social, enfurecido contra este Estado interventor, el mismo que no los deja comprar dolares, o detiene las cosas en la Aduana, decide que es igualmente importante la muerte del fiscal Nisman porque todos somos Nisman.
Y Dios bendiga a Internet y a las redes sociales... porque si no las tuviéramos para que se viralicen esas luces humanas a las que los medios masivos de comunicación no les dan ni una chance, todos seguiríamos diciendo que somos Charlie sin la vergüenza siquiera de saber pronunciarlo en francés. Porque los medios le piden a la clase media que se identifique con estas cosas, con las que son dignas de identificarse. Nosotros somos como Charlie, como Nisman. Sin embargo, que la clase media no se identifique con los siempre y realmente oprimidos. Como dice Simone de Beauvoir, uno de los beneficios que le asegura la opresión a los opresores, es que el mas humilde de ellos se siente superior. Ella dice que hasta el mas rata de nuestra sociedad va a alegrarse de no identificarse con el negro de mierda, mientras que los mas privilegiados sacan de este ego idiota el mayor beneficio. A esta altura, realmente alguien se come el verso de que a esta gente le importa algo, o siquiera me atrevo a decir, que conocía algo de la causa AMIA? Vamos... Ya puedo ver a todas estas señoras enfervorizadas por allá en 1994, como buenas y constantes militantes, rasgando las puertas de las instituciones en busca de justicia. No me jodan.
Si me permiten darles un consejo a la clase media que de tanto en cuanto decide militar por las cosas en las que cree, es la constancia. Se supone que queremos un país, o si se quiere, un mundo mas justo y transparente. Muy bien: entonces denle piedra libre al horror, porque este mundo desborda de injusticias. El problema es que hay que hacer algo que yo se que cuesta, pero lo ideal seria dejar de prestar un poco de atención a lo que la tele nos esta marcando que es importante, y ponerse a buscar un poco sobre toda la otra cantidad de cosas que están mal en el mundo todos los días, y no particularmente en el día negro de un atentado.
Si hay algo que me hace querer arrancarme los pelos, y que a pesar de todo esta sembrado como una condición ineludible para vivir, es la productividad y buenas relaciones que tiene que tener una persona con el sistema. Quiero decir, se pusieron a observar alguna vez en la televisión cuando alguien desaparece o lo asesinan, que los familiares de la victima dicen: "Era un chico trabajador" o "Era un chico que estudiaba". Eso esta perfecto, pero por que es digno de mención en un momento tan agónico? Necesitamos un pase social para merecer la vida? Me hace acordar a ese chiste de Quino cuando a Susanita la echan del cielo por no tener tarjeta de crédito. Lo mismo pasa con estos casos: que es lo que la televisión le dice a la clase media para que una muerte totalmente ajena a sus intereses los saque de sus casillas? Es una genuina sed de justicia? Son espontáneamente anarquicos? Y si es así, donde estaban cuando este país estaba realmente en llamas, cuando el Estado dejaba saldos de muertos no solo baleados en la calle, si no también, muertes lentas por desnutrición, o muertes en vida, cuando la falta de posibilidades arruinaba la moral de otro tanto montón de pibes?
Entonces, si nos vamos a sentir tristeza nacional, si nos vamos a poner sentimentales porque no nos dejan tener libertad de expresión cuando dibujamos a Mahoma con un pepino metido en el culo... Bueno, tengo malas noticias, porque si te pones a hurgar un poquito, te vas a dar cuenta de que vas a tener que salir a militar todos los dias.
Finalmente, otro consejo de Zitarrosa, "Mire doña Soledad, póngase un poco a pensar, qué es lo que quieren decir con eso de la libertad".
Sin embargo, tengo dos, o tres conflictos con esto.
En primer lugar, el concepto de dolor popular. No puedo atribuirle a esto un dolor que tiene su raíz en el pueblo. Pero mas que eso, mi conflicto no es con atribuirle el termino "popular", si no con merecerle a esto la palabra de "dolor", del mismo que se siente cuando se va un líder, o una persona que potencialmente ayudo a quienes fueron a despedirlo. Quizá sea porque mi causa no es la misma que la de ellos, eso suele pasar, pero el dolor de esta gente no me llega porque poco tiene que ver con la sed de justicia y verdad, si no mas bien con la necesidad de saciar un odio sin cabeza, desorientado, inyectado en esta gente desde la televisión, "ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco" que tan bien adjetivo Zitarrosa. Me pregunto donde estaría esta gente, o donde esta, cuando nos arrebataron a otros tantos patriotas, tanto de los perros sarnosos que se metían en el barro para que los negros dejaran de ser de mierda, hasta la gente instruida y académica como Favaloro, o con una madre a la que le secuestraron a la hija por trata de blancas. El problema es que ninguno de estos casos enfureció como enfureció a la clase media como lo hizo la muerte del fiscal Nisman. Estoy tratando de pensar por que y se me ocurren varias cosas: para empezar, que la muerte del fiscal Nisman fue fogoneada por los medios como el hecho bisagra de la historia argentina e insistieron que era necesario reclamar justicia, caiga quien caiga, porque el danio institucional que esto había provocado era inconcebible y debía ser reparado con urgencia. El televidente raso, fogoneado también a diario contra "este pais generoso...", amnesico e ignorante, y lo peor de todo, sin conciencia social, enfurecido contra este Estado interventor, el mismo que no los deja comprar dolares, o detiene las cosas en la Aduana, decide que es igualmente importante la muerte del fiscal Nisman porque todos somos Nisman.
Y Dios bendiga a Internet y a las redes sociales... porque si no las tuviéramos para que se viralicen esas luces humanas a las que los medios masivos de comunicación no les dan ni una chance, todos seguiríamos diciendo que somos Charlie sin la vergüenza siquiera de saber pronunciarlo en francés. Porque los medios le piden a la clase media que se identifique con estas cosas, con las que son dignas de identificarse. Nosotros somos como Charlie, como Nisman. Sin embargo, que la clase media no se identifique con los siempre y realmente oprimidos. Como dice Simone de Beauvoir, uno de los beneficios que le asegura la opresión a los opresores, es que el mas humilde de ellos se siente superior. Ella dice que hasta el mas rata de nuestra sociedad va a alegrarse de no identificarse con el negro de mierda, mientras que los mas privilegiados sacan de este ego idiota el mayor beneficio. A esta altura, realmente alguien se come el verso de que a esta gente le importa algo, o siquiera me atrevo a decir, que conocía algo de la causa AMIA? Vamos... Ya puedo ver a todas estas señoras enfervorizadas por allá en 1994, como buenas y constantes militantes, rasgando las puertas de las instituciones en busca de justicia. No me jodan.
Si me permiten darles un consejo a la clase media que de tanto en cuanto decide militar por las cosas en las que cree, es la constancia. Se supone que queremos un país, o si se quiere, un mundo mas justo y transparente. Muy bien: entonces denle piedra libre al horror, porque este mundo desborda de injusticias. El problema es que hay que hacer algo que yo se que cuesta, pero lo ideal seria dejar de prestar un poco de atención a lo que la tele nos esta marcando que es importante, y ponerse a buscar un poco sobre toda la otra cantidad de cosas que están mal en el mundo todos los días, y no particularmente en el día negro de un atentado.
Si hay algo que me hace querer arrancarme los pelos, y que a pesar de todo esta sembrado como una condición ineludible para vivir, es la productividad y buenas relaciones que tiene que tener una persona con el sistema. Quiero decir, se pusieron a observar alguna vez en la televisión cuando alguien desaparece o lo asesinan, que los familiares de la victima dicen: "Era un chico trabajador" o "Era un chico que estudiaba". Eso esta perfecto, pero por que es digno de mención en un momento tan agónico? Necesitamos un pase social para merecer la vida? Me hace acordar a ese chiste de Quino cuando a Susanita la echan del cielo por no tener tarjeta de crédito. Lo mismo pasa con estos casos: que es lo que la televisión le dice a la clase media para que una muerte totalmente ajena a sus intereses los saque de sus casillas? Es una genuina sed de justicia? Son espontáneamente anarquicos? Y si es así, donde estaban cuando este país estaba realmente en llamas, cuando el Estado dejaba saldos de muertos no solo baleados en la calle, si no también, muertes lentas por desnutrición, o muertes en vida, cuando la falta de posibilidades arruinaba la moral de otro tanto montón de pibes?
Entonces, si nos vamos a sentir tristeza nacional, si nos vamos a poner sentimentales porque no nos dejan tener libertad de expresión cuando dibujamos a Mahoma con un pepino metido en el culo... Bueno, tengo malas noticias, porque si te pones a hurgar un poquito, te vas a dar cuenta de que vas a tener que salir a militar todos los dias.
Finalmente, otro consejo de Zitarrosa, "Mire doña Soledad, póngase un poco a pensar, qué es lo que quieren decir con eso de la libertad".
Por Guadalupe V.











