martes, 31 de agosto de 2010
Nietzsche
¡Tan frío, tan helado, que al posar la mano, los dedos se queman; y la mano que toca retrocede horrorizada! Y por eso mismo algunos lo creen ardiente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario