"…Lo que lamento
de La Náusea es no haberme implicado personalmente por completo. Me mantenía
distanciado del dolor de mí héroe, preservado por mi neurosis que, mediante la
escritura, me proporcionaba felicidad… Realmente, si en aquel momento hubiese
sido más honrado conmigo mismo, habría escrito de nuevo La Náusea. Me faltaba
el sentido de la realidad. He cambiado desde entonces. He tenido un lento
aprendizaje de lo real. He viste niños muriendo de hambre. Frente a la muerte
de un niño, La Náusea pierde su preso".
